No vayan a este restaurante.
No soy de escribir este tipo de reseñas negativas porque sé cuánto impactan a los negocios, pero desafortunadamente me veo en la obligación de hacerlo: ha sido la peor experiencia que he tenido en un restaurante en Bogotá. Esperando que los dueños tomen medidas sobre esto.
Teníamos una reserva y, aun así, tuvimos que esperar casi 1h30m para entrar. En ese tiempo solo se nos acercaron 2 meseros totalmente desubicados.Tuvimos que insistirles constantemente que nos parecía una falta de respeto hasta que por fin nos sentaron.
Una vez ubicadas, la atención no mejoró. Tuvimos que alzar la mano reiteradamente para que nos atendieran. La comida se demoró +1h en llegar. Para colmo, una de las personas con las que íbamos está embarazada y pidió su carne completamente asada; tuvimos que devolver el plato tres veces porque siempre llegaba mal y cruda.
El servicio de los meseros fue pésimo. No se sabían el menú, desconocían por completo las restricciones alimentarias, atendían de forma grotesca y la única excusa que daban era que el restaurante estaba demasiado lleno. (
Para ser un lugar que lleva pocas semanas abierto, que tiene un concepto interesante y una comida que no estuvo mal, deberían meterle toda la ficha al servicio... Si es que la intencion es que la gente vuelva y rote. De lo contrario, se pasmaran mal.
¡Qué experiencia tan desagradable tuvimos todas en la mesa! Qué mal servicio y qué gente tan grosera a la hora de atender.
Si acaso llego a volver en un futuro para darle una segunda oportunidad, tendría que pensarlo ochenta mil veces primero. De verdad, la peor experiencia de mi vida. Si fuera por mí, no lo recomendaría para nada.